El hombre comienza a contemplar sus manos húmedas. ¿Qué sucedió? El piso estaba inundado.
_ Quizás usted no lo sepa. El agua dulce no trasmite la electricidad quizás lo alivie saber que está parado sobre agua dulce.
El hombre mira atormentado y confundido.
El torturador se llama Alexander Ruit, quita de su bolsillo un diminuto papel.
_ Pero el contacto con la piel humana, automáticamente la vuelve salada.
El hombre parece sentir un dolor atravesándole el cuerpo y emite un leve quejido. Alexander sonríe.
_ Erilka es su nieta de 12 años. ¿Se acuerda de ella?
Alexander saca de un bolsillo una foto de la niña y se la tira frente a él.
_ Su nieta podría ser como cualquier otra nena. Pero no lo es…¿no es cierto?
Alguien abre una puertezuela metálica, similar a la de las bancos y le alcanza un reproductor de audio. Una voz de una nena se escucha llorando y le dice, NO ABUELO NO!.
El viejo comienza a llorar. Alexander mira ensombrecido.
_ Te das cuenta que le cagaste la vida a una criatura ¿no?
La mirada de los ojos azules es persistente y condenaba al anciano. El anciano sentía el juicio de Dios al mirarlo directamente a los ojos.
Alexander se levanta y sentándose en una silla se pone unas grandes botas de goma. Sobre la mesa hay dos bornes conectados a un gran aparato. Al tirar los cables al suelo el viejo queda tiritando de miedo esperando el shock. Aterrorizado levanta los ojos y lo mira a Alexander que sonríe.
_ Olvide prenderlo.
Y bajando un interruptor el viejo comenzó a electrocutarse.
