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19 sept. 2009

Baldwing y el rencuentro con Margot.


Cuando Baldwing volvío a ver a Margot fué en circustancias muy distintas al primer crucé. Cuando era pequeño admiraba verla escribir, por la destresa de sus manos, por la prolijidad de sus tipeos, por la inigualable seguridad de la mujer.
Margot era la secretaría de su padre. Mujer adulta, de grandes dotes intelectuales y físicos. Solía venir los días que su madre se encontraba dando clases en los colegios rurales. Durante horas su padre y ella se encerraban a pasar textos. Luego de que su padre muriera, Baldwing jamás la volvío a ver.
Cierta noche un hombrecito detuvo a Baldwing con la vieja excusa de "oiga amigo, necesita compañia?"

Baldwing subió por una pequeña escalerita de la calle corrientes y la madama le presentó a las chicas. Entró con una jovencita chaqueña rubia de ojos verdes y entró a una habitación diminuta donde en el centro habia una dura cama y olor a humedad. Terminó en un condón que desecho inmediatamente en un tacho rojo y automáticamente la chica se fue sin saludar.
Se cambio sólo en la habitación mientrás escuchaba sirenas afuera. Un perro aullaba cuando termino de abrochar su cinto y salió afuera. Al pagar le entregó el dinero a la madama. La mujer estaba protejida por un gigantesco hombre que permanecia sentado en una banqueta.
Al contar el dinero, Baldwing no pudo evitar mirarle los dedos añejos pero ágiles a la madama.
_ Margot. -la reconocío de inmdiato-

La mujer lo miró deteniendo su cuenta. El hombre del periodico bajo el diario y llevo su mano a la cintura, quizás para buscar un arma. Margot y el hombre se miraron silenciosos.

_ Soy el hijo de Alexander Ruit.

La mujer permaneció sorprendida y se escudó.

_ No señor, no conozco ninguna Margot.

Baldwing volteó y comenzó a marcharse, escuchó ruidos de cajones. El hombre del diario estaba confundido.
_ Señor, se olvida el vuelto.
dijo la madama.

Baldwing volvío y la mujer le dió una hoja plegada.

Baldwing no abrió el papel hasta llegar a su casa. En el papel estaba uno de los últimos textos de las memorias de su padre...

3 comentarios:

Margot dijo...

Entendió que su padre no era muy distinto de él, entendió que su madre lo nombrara con cierto desprecio y entendió que Margot, nunca había dejado de pensar en Alexander Ruit

El viento a contramano dijo...

Sumado a lo que dijo Margot: entendió que la vida es un pañuelo y que a la postre las cosas dejan ver su realidad.

Mariana dijo...

Entendió que la vida de secretaria no le daba grandes lujos.